viernes, 26 de junio de 2015

¿Qué es la homosexualidad?


La homosexualidad es la atracción que tiene como objeto de enamoramiento, sexualidad, predominante o exclusiva, a una persona del mismo sexo.

Algunos afirman que no existen personas homosexuales, sino personas heterosexuales con un problema de homosexualidad, con un comportamiento o actividad sexual de tipo homosexual o con un sentimiento homosexual, porque no les parece correcto definir a una persona, su identidad entera, por un rasgo concreto como su actividad sexual.

¿La homosexualidad algo Innato?
Van Den Aardweg nos dice que “es comprensible que las personas con tendencias homosexuales noten frecuentemente sus impulsos como algo biológicamente muy arraigado, como si fuera un instinto muy fuerte. Con frecuencia no se comportaban como los compañeros de su misma edad y sexo; tenían intereses distintos, gustos o aversiones diferentes. A menudo, se veían así mismos desplazados antes de ser conscientes de sus primeras inclinaciones homosexuales. Por tanto, empezaron a pensar que su naturaleza debía ser diferente en algo, como si pertenecieran a un tercer sexo”

¿Se puede modificar la homosexualidad?

Los expertos señalan que la homosexualidad no es una orientación <<irremediable>>. También afirman que no es realista pensar que las personas con relaciones sexuales de tipo homosexual pueden llegar a la modificación total de su orientación sexual en poco tiempo y sin la ayuda de alguien, aunque está comprobado que muchos pueden mejorar su estabilidad emocional, incluyendo los aspectos sexuales, con la adecuada motivación y ayuda.

La psicoterapia, es más que una invitación al paciente para que abandone su egoísmo pueril, incluso hasta la inmoralidad. La frase "acéptate a ti mismo ", ha llegado a ser una invitación a rendirse a la inmadurez, por una parte, y a la represión de si mismo por otra parte.

Guste o no, la realidad psicológica humana, es que debemos elegir entre tendencias opuestas. La alternativa "Supérate a ti mismo ", es más difícil, pero es la única forma de lograr la felicidad interior y la paz del espíritu

¿Qué hacer frente a esta realidad, dura, pero real?

Los más llamados a formar sobre este tema son los padres, los primeros educadores, pues ellos son los primeros responsables de la educación sexual de sus hijos. Es en la familia donde los hijos aprenden los valores fundamentales de la vida. También los maestros podríamos contribuir con esta tarea, enfocando el tema desde la verdad, no basándose en unas opiniones personales o de ciertos psicólogos que no manejan una auténtica concepción antropológica.

Es necesario, por tanto, formar a padres y maestros en una antropología sana, fundamentada en una filosofía realista del hombre y una teología que nos dé la luz para tener una mayor comprensión de la dignidad de la persona humana y de su sexualidad, íntimamente ligada a la realidad más excelsa del hombre: el amor. Pero, para que los educadores, padres o maestros, quieran formarse con el conocimiento de estas verdades requieren tener bien clara su vocación de formar las mentes y los corazones de sus educandos, desde la verdad y el bien, orientándolos hacia la plenitud de su ser.
¿Los homosexuales pueden amar? ¿Puede existir el amor homosexual?
La homosexualidad es la atracción que tiene como objeto de enamoramiento, sexualidad, predominante o exclusiva, a una persona del mismo sexo.
  
Algunos afirman que no existen personas homosexuales, sino personas heterosexuales con un problema de homosexualidad, con un comportamiento o actividad sexual de tipo homosexual o con un sentimiento homosexual, porque no les parece correcto definir a una persona, su identidad entera, por un rasgo concreto como su actividad sexual.

La persona homosexual tiene capacidad de amar y está ordenada al amor para encontrar su plenitud; ya que tiene inteligencia que le permite conocer racionalmente y voluntad que le permite realizar un amor de elección.

Lo que no puede existir es un amor homosexual, pues éste es inviable como afirma Tomás Melendo. Desde que hablamos de amor sexual, inmediatamente pensamos en un amor que surge entre un varón y una mujer que están llamados a una unión total y complementaria en el aspecto biológico, psicológico y espiritual. Un amor homo hace que sea imposible que el amor sea verdaderamente sexual, pues el amor sexual, por naturaleza es heterosexual.

Por tanto, las uniones homosexuales nunca podrán ser verdaderas uniones sexuales porque estarían ausentes de las dos dimensiones intrínsecas de la sexualidad humana: el amor y la procreación.

Por esta razón, la uniones homosexuales estarían solo reducidas al plano biológico, y a lo sumo, al plano sentimental, pero jamás se puede hablar de un verdadero amor porque sería imposible la existencia de la auto donación, auto complementariedad, auto realización, y auto perpetuación a la que se orienta una verdadera unión sexual como expresión de un verdadero amor sexual.

Si la atracción homosexual fuera genética, entonces los mellizos tuvieran la misma orientación sexual, sin embargo pueden ser idénticos físicamente pero no nacen con la misma inclinación sexual.

La ley natural acepta que los seres humanos tienen una naturaleza esencial, sea varón o mujer y las inclinaciones pecaminosas, tales como el deseo de envolverse en actividad homosexual, son estructuras que pueden ser desestructuradas, puesto que no es natural ser homosexuales, sino por lo contrario es algo contranatural. Es prudente evitar siempre que sea posible, usar las palabras "homosexual" y "heterosexual" como sustantivos, ya que tal uso sugiere un estado inmutable y una equivalencia entre el estado natural de hombre y mujer, como Dios los creó, y aquellos que experimentan atracción o conducta hacia personas del mismo sexo.

Autores:
-María Micaela Loro Galán
-Elizabeth Ríos Fernández
-Andrea Lorena Yzaga Seclen

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