La homosexualidad es la atracción que tiene como objeto de
enamoramiento, sexualidad, predominante o exclusiva, a una persona del mismo
sexo.
Algunos afirman que no existen personas homosexuales, sino
personas heterosexuales con un problema de homosexualidad, con un
comportamiento o actividad sexual de tipo homosexual o con un sentimiento
homosexual, porque no les parece correcto definir a una persona, su identidad
entera, por un rasgo concreto como su actividad sexual.
¿La homosexualidad algo Innato?
Van Den Aardweg nos dice que “es comprensible que las
personas con tendencias homosexuales noten frecuentemente sus impulsos como
algo biológicamente muy arraigado, como si fuera un instinto muy fuerte. Con
frecuencia no se comportaban como los compañeros de su misma edad y sexo;
tenían intereses distintos, gustos o aversiones diferentes. A menudo, se veían
así mismos desplazados antes de ser conscientes de sus primeras inclinaciones
homosexuales. Por tanto, empezaron a pensar que su naturaleza debía ser
diferente en algo, como si pertenecieran a un tercer sexo”
¿Se puede modificar la homosexualidad?
Los expertos señalan que la homosexualidad no es una
orientación <<irremediable>>. También afirman que no es realista
pensar que las personas con relaciones sexuales de tipo homosexual pueden
llegar a la modificación total de su orientación sexual en poco tiempo y sin la
ayuda de alguien, aunque está comprobado que muchos pueden mejorar su
estabilidad emocional, incluyendo los aspectos sexuales, con la adecuada
motivación y ayuda.
La psicoterapia, es más que una invitación al paciente para
que abandone su egoísmo pueril, incluso hasta la inmoralidad. La frase
"acéptate a ti mismo ", ha llegado a ser una invitación a rendirse a
la inmadurez, por una parte, y a la represión de si mismo por otra parte.
Guste o no, la realidad psicológica humana, es que debemos
elegir entre tendencias opuestas. La alternativa "Supérate a ti mismo
", es más difícil, pero es la única forma de lograr la felicidad interior
y la paz del espíritu
¿Qué hacer frente a esta realidad, dura, pero real?
Los más llamados a formar sobre este tema son los padres,
los primeros educadores, pues ellos son los primeros responsables de la
educación sexual de sus hijos. Es en la familia donde los hijos aprenden los
valores fundamentales de la vida. También los maestros podríamos contribuir con
esta tarea, enfocando el tema desde la verdad, no basándose en unas opiniones
personales o de ciertos psicólogos que no manejan una auténtica concepción
antropológica.
Es necesario, por tanto, formar a padres y maestros en una
antropología sana, fundamentada en una filosofía realista del hombre y una
teología que nos dé la luz para tener una mayor comprensión de la dignidad de
la persona humana y de su sexualidad, íntimamente ligada a la realidad más
excelsa del hombre: el amor. Pero, para que los educadores, padres o maestros,
quieran formarse con el conocimiento de estas verdades requieren tener bien
clara su vocación de formar las mentes y los corazones de sus educandos, desde
la verdad y el bien, orientándolos hacia la plenitud de su ser.
¿Los homosexuales pueden amar? ¿Puede existir el amor
homosexual?
La homosexualidad es la atracción que tiene como objeto de
enamoramiento, sexualidad, predominante o exclusiva, a una persona del mismo
sexo.
Algunos afirman que no existen personas homosexuales, sino
personas heterosexuales con un problema de homosexualidad, con un
comportamiento o actividad sexual de tipo homosexual o con un sentimiento
homosexual, porque no les parece correcto definir a una persona, su identidad
entera, por un rasgo concreto como su actividad sexual.
La persona homosexual tiene capacidad de amar y está
ordenada al amor para encontrar su plenitud; ya que tiene inteligencia que le
permite conocer racionalmente y voluntad que le permite realizar un amor de
elección.
Lo que no puede existir es un amor homosexual, pues éste es
inviable como afirma Tomás Melendo. Desde que hablamos de amor sexual,
inmediatamente pensamos en un amor que surge entre un varón y una mujer que
están llamados a una unión total y complementaria en el aspecto biológico,
psicológico y espiritual. Un amor homo hace que sea imposible que el amor sea
verdaderamente sexual, pues el amor sexual, por naturaleza es heterosexual.
Por tanto, las uniones homosexuales nunca podrán ser
verdaderas uniones sexuales porque estarían ausentes de las dos dimensiones
intrínsecas de la sexualidad humana: el amor y la procreación.
Por esta razón, la uniones homosexuales estarían solo
reducidas al plano biológico, y a lo sumo, al plano sentimental, pero jamás se
puede hablar de un verdadero amor porque sería imposible la existencia de la
auto donación, auto complementariedad, auto realización, y auto perpetuación a
la que se orienta una verdadera unión sexual como expresión de un verdadero
amor sexual.
Si la atracción homosexual fuera genética, entonces los
mellizos tuvieran la misma orientación sexual, sin embargo pueden ser idénticos
físicamente pero no nacen con la misma inclinación sexual.
La ley natural acepta que los seres humanos tienen una
naturaleza esencial, sea varón o mujer y las inclinaciones pecaminosas, tales
como el deseo de envolverse en actividad homosexual, son estructuras que pueden
ser desestructuradas, puesto que no es natural ser homosexuales, sino por lo
contrario es algo contranatural. Es prudente evitar siempre que sea posible,
usar las palabras "homosexual" y "heterosexual" como
sustantivos, ya que tal uso sugiere un estado inmutable y una equivalencia
entre el estado natural de hombre y mujer, como Dios los creó, y aquellos que
experimentan atracción o conducta hacia personas del mismo sexo.
Autores:
-María Micaela Loro Galán
-Elizabeth Ríos Fernández
-Andrea Lorena Yzaga Seclen
Autores:
-María Micaela Loro Galán
-Elizabeth Ríos Fernández
-Andrea Lorena Yzaga Seclen
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