martes, 30 de junio de 2015

¿Cuál es la problemática actual entorno a la unión civil homosexual?

Introducción:


Hoy en día se oye por todas partes que los sentimientos homosexuales son algo normal, una simple cuestión de preferencia o gusto y lamentablemente en nuestro país, el Perú, “personajes públicos” reconoce abiertamente su homosexualidad y la incentivan; confundiendo a sus seguidores quienes en su mayoría son adolescentes y niños. Tal es así que se considera que las relaciones homosexuales son iguales a las heterosexuales exigiendo, entre otras cosas, el reconocimiento legal de las relaciones homosexuales, y  hacerlas equivalentes al matrimonio, dando una mayor información pública en la que se reconozca su normalidad. El punto de quiebre surge cuando se trata de desfigurar el verdadero sentido y fundamento  del matrimonio, y como consecuencia de esto, la Iglesia y principios morales, se pronuncia al respecto con el objetivo de hacer recapacitar a esta nueva generación, para seguir el camino correcto y de  salvación; mas no discrimina ni excluye a las personas homosexuales, por el contrario, está  apta para acogerlas y ayudarlas. Por lo expuesto, nuestro objetivo es que todas las personas conozcan este tema tan importante y que últimamente ha generado gran controversia,  para que de esta forma se eviten las concepciones erróneas con respecto a la postura de la Iglesia Católica, y destacar  también, el verdadero significado del Matrimonio y la Familia.
  
En esta investigación, daremos respuesta a algunos aspectos que generan interrogantes sobre la homosexualidad. Además, como futuros juristas, haremos un análisis jurídico y teológico acerca de los argumentos del proyecto de ley N° 2647/2013-CR presentado en el Perú, demostrando su inconsistencia  y carencia de fundamento.  Es nuestro deber como integrantes de la Iglesia Católica, resaltar el verdadero significado del Matrimonio, así como el rol de los padres en la educación de los hijos.
Nos interesa ahondar sobre el matrimonio y las uniones de hecho homosexuales, para poder definir y diferenciar cuáles serían los efectos otorgados en ambos casos, así mismo indicar la importancia del matrimonio heterosexual , resaltando su objeto esencial que es la familia , definir a la familia ,para precisar si la unión homosexual puede o no constituir una familia.

Autores:
-María Micaela Loro Galán
-Elizabeth Ríos Fernandez
-Pedro Miguel Senmache Jacinto
-Andrea Lorena Yzaga Seclen

MATRIMONIO - UNIÓN DE HECHO

El matrimonio es la manifestación de voluntades, de varón y de mujer, que unidos por un vinculo de amor, deciden entregarse mutuamente, amándose el uno al otro. Tal como lo afirma Javier Hervada el matrimonio, esta hecho para personas maduras, en cuanto a temas del amor, ya que tiene un fin supremo que nos habla de la procreación de los hijos. Al momento de consumarse el matrimonio, se genera un laso, '' un vinculo'' que une tanto a varón y mujer, en una sola carne, en un solo cuerpo es por ello que en el génesis se afirma '' El hombre dejará su propia carne para unirse a su mujer , y la mujer dejará su propio cuerpo para unirse a su hombre''. Generándose pues el vinculo jurídico denominado por la ley, en cuanto a un matrimonio civil.
Por otro lado, el matrimonio más allá de ser un vínculo conyugal, es la institución social que constituye la familia y por ende, encontrando relación directa con las tasas de natalidad de las sociedades en donde se consoliden. Por ser una institución sumamente extendida en el mundo —aunque no de modo universal— la definición del matrimonio es materia de diversas disciplinas. Desde el punto de vista del derecho occidental, el matrimonio constituye una unión de dos personas que tiene por finalidad constituir una familia. Hasta hace pocos años se consideraba un elemento esencial de la definición el hecho que ambos contrayentes debían ser de sexo opuesto pero en el último tiempo este elemento ha sido objeto de moderaciones debido a la apertura, en algunos ordenamientos, al matrimonio entre personas del mismo sexo.
A pesar de la definiciones antes mencionadas no se encuentra precisado lo que el matrimonio es ya que sus definiciones han sido duramente manipuladas es por ello que en una sociedad existen dudas y muchas personas optan por el camino mas fácil como es el de la convivencia y el de vivir en pecado. A continuación se mostrará la otra cara del matrimonio, lo que no es y como consecuencia de esto se plasman las a concepciones erróneas de lo que Javier Hervada denomina '' El gran paso'':

  • El matrimonio no es un simple fenómeno cultural, sino que es una realidad natural, que toma origen en la propia estructura somático .psíquica de la mujer y del grupo,
  • El matrimonio no es un simple fenómeno histórico sino que es un hecho natural, por ser hombre o ser mujer no derivan de factores coyunturales de la historia sino de la propia naturaleza humana.
  • El matrimonio no es una invención del hombre, sino un fenómeno demandado por la naturaleza. Por lo mismo, no depende del voto de la mayoría determinar que es el matrimonio y que no es.
Cabe mencionar que el matrimonio es por tanto, una realidad que esta impresa en la naturaleza humana.  Como dice Miralles ''El matrimonio no es fruto de la evolución social o más o menos primitiva y todavía menos es una imposición convencional de la sociedad. Ni la sociedad lo crea ni los esposos lo instituyen a su gusto. Es institución Natural.



EL MATRIMONIO COMO INSTITUCIÓN NATURAL 

En la actualidad el matrimonio no está definido como lo que en realidad es, no es tan solo un compromiso de varón y mujer sino, es una entrega de cuerpo y alma. 

¿Qué es el matrimonio?

Para poder entender verdaderamente que es en sí el matrimonio debemos tener presente su origen etimológico, el cual deriva de la  expresión en latín "matris munium", que significa "cuidado de la madre", por esta razón es que se le consideraba a la madre como la que contribuía más a la formación y crianza de los hijos, en pocas palabras el matrimonio es la protección de la madre-mujer, ya que contribuye a la protección y procreación.

De este significado es que podemos llegar a un primer concepto definido como una Institución Social que crea un vínculo conyugal entre sus miembros, estableciendo una serie de obligaciones y derechos que son fijadas por el Derecho pero dependiendo de cada sociedad o mejor dicho al contexto al que pertenecen. así mismo Tomás Melendo define al matrimonio como una "alianza, un pacto de amor, de una decisión de varón y una mujer que adoptan por existir uno para el otro, donándose mutuamente en cuanto varón y mujer con todo lo que son y tienen, de esta manera el matrimonio es donarse todo su ser en beneficio de la perfección de otro y como consecuencia procurar la felicidad tan anhelada.

Análogamente López Quintás tiene dos puntos de vista  tanto Antropológico como teológico, dicho autor define al matrimonio teológicamente como el sacramento eclesial en el que mejor aparece el enraízamiento antropológico de la gracia, la correspondencia entre realidad humana y gracia sacramental, puesto que significa la misma grandeza del amor humano, su asunción en el amor divino, de esta manera los esposos se viven en una dinámica de tránsito, como se ve en el hecho de que los esposos pasan de ser y vivir como un yo, a ser y vivir como un yo-con-un-tú, es decir, a ser y vivir como un a-dos, manifestándose en la intensidad y perdurabilidad del compromiso en el amor.

Así mismo Hervada, lo describe como una relación de reciprocidad o de esencia, pues plantea que el que ama a su mujer, así mismo se ama, y nadie aborrece jamás su propia carne, sino que la alimenta y la abriga; la mujer no es dueña de su propio cuerpo: es el marido e igualmente el marido no es dueño de su propio cuerpo: es la mujer.

En otras palabras puedo concluir que en el matrimonio lo podemos entender como un acto esencial del hombre para formar una familia pero no solo una familia sino una relación de dos, que a su vez está ligada a una necesidad biológica, que bien podemos entender como el de la procreación o consumarlo mediante ella.

  • Dos y Uno 
Hervada menciona que los cónyuges son dos y uno, así pues el conjugar en definitiva la dualidad con la unidad, de esta manera los cónyuges aun siendo dos, forman una unidad, en particular es la unión de muchos que forman una unidad. De esta manera pensar que los cónyuges forman una unidad superior nos referimos al matrimonio, de esta manera se dice que la clave reside en que son los cónyuges mismos a  los que a la vez son dos y uno, se trata de una unidad de seres, a esto hacemos mención a la fusión de cuerpo y alma.

Un claro ejemplo del que podemos tomar, es con respecto a lo que dice Hervada respecto a la "media naranja", a lo que se refiere este aforismo, en términos psicológicos los casados ante la ausencia prolongada de su cónyuge hacen mención a que se sienten incompletos, o que les flata una parte de sí mismo".
  • Unión de Cuerpos
Citando nuevamente a Hervada, se refiere a esto como las potencias naturales relacionadas con la distinción sexual, pues se une y con ello se produce la más fuerte unión que puede existir en dos seres humanos.
Pues une cuerpos y almas, pero no solo estos, sino las voluntades y las potencias naturales corpóreas sexuadas, de manera que la esposa es la prolongación del varón y como la llamaba tradicionalmente el libro del génesis "carne de su carne" y "huesos de sus huesos".
De esta manera podemos decir entonces que "la mujer no es dueña de su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente el marido no es dueño de su propio cuerpo sino la mujer".

  • Una sola Carne
Frente a este enunciado Hervada viene debatiendo ya años y frente a ello lo único que recalca es la siguiente expresión: "dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse a su mujer y serán los dos una sola carne", esta expresión "una sola carne" se refiere al matrimonio mismo "una caro" como unión indisoluble.

En otras palabras quiere decir que en el matrimonio ambos cónyuges sigan siendo dos personas humanas completas y distintas, sin embargo, el vinculo que los une y enlaza a sus seres, es el único modo del que tengan sentido hablar de unidad en "una sola carne".
Es por ello que el matrimonio comprende una doble unión "Unión animorum" (unión del almas) y la "Unión Corporum"(unión de cuerpos), de esta manera se puede explicar la primera como la unión producida por el amor, pero no el amor sensible y sentimental, sino por el amor de voluntad de los esposos y la segunda es la unión de cuerpos como ya lo hemos explicado anteriormente.

Esta concepción de una sola carne significa una profunda unión, en cuya virtud los cónyuges forman una unidad, de modo que cada uno de ellos es como parte del otro "carne de su carne".

Es por ello que podemos concluir que esta concepción del matrimonio, nos enseña que la virilidad y la feminidad son modalidades accidentalesaccidentales de la naturaleza humana, que estas están ordenadas naturalmente una a la otra, y así forman un principio unitario, del que por generación nacerán los hijos en cuyo seno se educarán, es decir se trata de un complemento o compenetración a través de las potencias naturales (feminidad y virilidad) que abarca a la entera persona.


lunes, 29 de junio de 2015

¿Por qué la Iglesia se opone al "matrimonio" gay?

A la Iglesia le “duele” el hombre, no se lava las manos ante la suerte de lo humano Por: Guillermo Juan Morado | Fuente: Catholic.net No sé si ustedes se han parado a pensarlo: ¿Por qué la Iglesia se opone al “matrimonio” gay? A muchos les parece que el hacer posible que se casen dos hombres o dos mujeres es una medida de justicia. Si todos los ciudadanos tienen derecho a contraer matrimonio, ¿por qué no los homosexuales? Si las familias suelen organizarse en torno a dos personas que comparten su vida, ¿por qué esas dos personas han de ser siempre un hombre y una mujer? Si todo matrimonio puede procrear hijos o adoptarlos, ¿por qué privar a las parejas homosexuales de esa posibilidad? Sin embargo, la Iglesia, remontándose a la razón humana, a la Sagrada Escritura y a toda la tradición, sigue insistiendo: el matrimonio es la unión conyugal de un hombre y de una mujer, orientada a la ayuda mutua y a la procreación y educación de los hijos. En esta defensa a ultranza de la institución matrimonial, la Iglesia no “gana” nada. No obtiene ningún “beneficio”. No aumenta su poder, ni su influencia, ni tampoco incrementa la cantidad de donativos que pueda recibir. Al contrario, se expone al escarnio público por parte de algunos colectivos muy influyentes y al rechazo de sus posiciones por parte de sectores importantes de población. Si a pesar de este “coste”, la Iglesia sigue insistiendo en su mensaje, es que algo muy serio está en juego. En efecto, el matrimonio no es una institución meramente “convencional”; no es el resultado de un acuerdo o pacto social. Tiene un origen más profundo. Se basa en la voluntad creadora de Dios. Dios une al hombre y a la mujer para que formen “una sola carne” y puedan transmitir la vida humana: “Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra”. Es decir, el matrimonio es una institución natural, cuyo autor es, en última instancia, el mismo Dios. Jesucristo, al elevarlo a la dignidad de sacramento, no modifica la esencia del matrimonio; no crea un matrimonio nuevo, sólo para los católicos, frente al matrimonio natural, que sería para todos. El matrimonio sigue siendo el mismo, pero para los bautizados es, además, sacramento. Lo que está en juego, en este caso como en cualquier otro en el que la Iglesia alza la voz, es el respeto a la dignidad de la persona humana y a la verdad sobre el hombre. El sujeto de derechos es la persona, no una peculiar orientación sexual. El matrimonio no es cualquier cosa; no es cualquier tipo de asociación entre dos personas que se quieren, sino que es la íntima comunidad conyugal de vida y amor abierta a la transmisión de la vida; comunidad conyugal y fecunda que sólo puede establecerse entre hombre y mujer. Por otra parte, no se puede privar a los niños del derecho a tener padre y madre, del derecho a nacer del amor fecundo de un hombre y de una mujer, del derecho a una referencia masculina y femenina en sus años de crecimiento. ¿Por qué la Iglesia se opone al “matrimonio” gay? La única razón que encuentro es porque le “duele” el hombre. Le preocupa lo que vaya a ser de él. En definitiva, no se lava las manos ante la suerte de lo humano. Aunque esta defensa sea incomprendida y acarree críticas. En el futuro, se le dará la razón. ¡No lo duden!

Unión Civil vs Familia

http://elcomercio.pe/lima/sucesos/union-civil-protestan-favor-y-contra-afuera-congreso-noticia-1796705
CARTA PASTORAL: UNIÓN CIVIL


El proyecto de ley ha iniciado diversos debates en la sociedad peruana en relación con la posibilidad de reconocer las uniones entre parejas del mismo sexo. Estas uniones, según el referido proyecto, son aquellas conformadas por la unión voluntaria de dos personas del mismo sexo con el fin de establecer y garantizar derechos y deberes. Esta unión, en caso así se decida, permita formar una sociedad de gananciales, así como reconoce la posibilidad de ejercer diversos derechos que antes no se reconocían a las parejas homosexuales. En todo caso, esta iniciativa legislativa plantea diversas interrogantes: ¿el modelo constitucional de familia en los términos de la Constitución permite la unión civil entre parejas del mismo sexo? ¿Por qué no se denominó a esta unión “matrimonio”? ¿No es, hasta cierto punto, inconstitucional el proyecto de ley al no hacer referencia a la posibilidad de estas parejas de adoptar? Las respuestas a estas interrogantes demandan, en primer lugar, que se precise qué es el principio de igualdad y cómo es que irradia sus efectos en el caso de las parejas homosexuales. Determinado ello, se procederá a examinar si es que la Constitución de 1993 y el proyecto de ley de brucce permite o aprueba, como modelo de familia, aquella formada por personas del mismo sexo. Finalmente, comprobado este hecho, se determinará cuáles deben ser las obligaciones constitucionales del Estado peruano en esta materia.



El artículo 2.2º de la Constitución dispone que: “Toda persona tiene derecho a una igualdad ante la ley y nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole”. Este principio ha sido entendido en el sentido que “el derecho a la igualdad tiene dos facetas: igualdad ante la ley e igualdad en la ley. La primera de ellas quiere decir que la norma debe ser aplicable, por igual, a todos los que se encuentren en la situación descrita en el supuesto de la norma; mientras que la segunda implica que un mismo órgano no puede modificar arbitrariamente el sentido de sus decisiones en casos sustancialmente iguales.
La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, no puede ser definida de manera adecuada con una referencia reductiva sólo a su orientación sexual. Cualquier persona que viva sobre la faz de la tierra tiene problemas y dificultades personales, pero también tiene oportunidades de crecimiento, recursos, talentos y dones propios. La Iglesia ofrece para la atención a la persona humana, el contexto del que hoy se siente una extrema exigencia, precisamente cuando rechaza el que se considere la persona puramente como un « heterosexual » o un « homosexual » y cuando subraya que todos tienen la misma identidad fundamental: el ser creatura y, por gracia, hijo de Dios, heredero de la vida eterna.


La posición de la moral católica está fundada sobre la razón humana iluminada por la fe y guiada conscientemente por el intento de hacer la voluntad de Dios, nuestro Padre. De este modo la Iglesia está en condición no sólo de poder aprender de los descubrimientos científicos, sino también de trascender su horizonte; ella está segura que su visión más completa respeta la compleja realidad de la persona humana que, en sus dimensiones espiritual y corpórea, ha sido creada por Dios y, por su gracia, llamada a ser heredera de la vida eterna. Sólo dentro de este contexto, por consiguiente, se puede comprender con claridad en qué sentido el fenómeno de la homosexualidad, con sus múltiples dimensiones y con sus efectos sobre la sociedad y sobre la vida eclesial, es un problema que concierne propiamente a la preocupación pastoral de la Iglesia. Por lo tanto se requiere de sus ministros un estudio atento, un compromiso concreto y una reflexión honesta, teológicamente equilibrada. Sin embargo, se debe destacar que, aun en el contexto de esa notable diversidad, existe una evidente coherencia dentro de las Escrituras mismas sobre el comportamiento homosexual. Por consiguiente la doctrina de la Iglesia sobre este punto no se basa solamente en frases aisladas, de las que se puedan sacar discutibles argumentaciones teológicas, sino más bien en el sólido fundamento de un constante testimonio bíblico. La actual comunidad de fe, en ininterrumpida continuidad con las comunidades judías y cristianas dentro de las cuales fueron redactadas las antiguas Escrituras, continúa siendo alimentada por esas mismas Escrituras y por el Espíritu de verdad del cual ellas son Palabra. Asimismo es esencial reconocer que los textos sagrados no son comprendidos realmente cuando se interpretan en un modo que contradice la Tradición viva de la Iglesia. La interpretación de la Escritura, para ser correcta, debe estar en efectivo acuerdo con esta Tradición. 



La Iglesia no puede dejar de preocuparse de todo esto y por consiguiente mantiene firme su clara posición al respecto, que no puede ser modificada por la presión de la legislación civil o de la moda del momento. Ella se preocupa sinceramente también de muchísimas personas que no se sienten representadas por los movimientos pro-homosexuales y de aquellos que podrían estar tentados a creer en su engañosa propaganda. La Iglesia es consciente de que la opinión, según la cual la actividad homosexual sería equivalente, o por lo menos igualmente aceptable, cuanto la expresión sexual del amor conyugal, tiene una incidencia directa sobre la concepción que la sociedad tiene acerca de la naturaleza y de los derechos de la familia, poniéndolos seriamente en peligro.

¿Qué debe hacer entonces una persona homosexual que busca seguir al Señor? Sustancialmente, estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, uniendo al sacrificio de la cruz del Señor todo sufrimiento y dificultad que puedan experimentar a causa de su condición. Para el creyente la cruz es un sacrificio fructuoso, puesto que de esa muerte provienen la vida y la redención. Aun sí toda invitación a llevar la cruz o a entender de este modo el sufrimiento del cristiano será preferiblemente objeto de mofa por parte de alguno, se deberá recordar que ésta es la vía de la salvación para todos aquellos que son seguidores de Cristo.

Por ende, las personas homosexuales, como los demás cristianos, están llamadas a vivir la castidad. Si se dedican con asiduidad a comprender la naturaleza de la llamada personal de Dios respecto a ellas, estarán en condición de celebrar más fielmente el sacramento de la Penitencia y de recibir la gracia del Señor, que se ofrece generosamente en este sacramento para poderse convertir más plenamente caminando en el seguimiento a Cristo.

En efecto, no se debe privar a ninguna persona de su derecho a conformar familia. En el proyecto de ley, la unión civil busca precisamente que se reconozcan ciertos derechos a las parejas conformadas por personas del mismo sexo; sin embargo, no sería sorprendente si una persona se cuestionara si es que acaso las parejas homosexuales no cuenta, también, con el derecho al matrimonio.






















viernes, 26 de junio de 2015

CARTA PASTORAL "LA VERDAD CON AMOR: UNA RESPUESTA PASTORAL A LA HOMOSEXUALIDAD"



Principales Cuestiones
Emitir esta pastoral, es ofrecer ayuda a la persona homosexual, dando "testimonio de la verdad de la humanidad en el plan de Dios". Únicamente sobre este sólido fundamento, podemos ofrecer asistencia a nuestros hermanos que, aunque lo reconozcan o no, están experimentando dolor y confusión debido a su orientación homosexual.

La enseñanza de la Iglesia sobre el maravilloso regalo de la sexualidad está basada en los principios de la ley natural.

El Segundo Concilio Vaticano no vaciló al aceptar el concepto de la ley natural. Este concepto incluye el hecho de que Dios creó al universo con un plan prudente y amoroso para con Su creación.
 El plan de Dios es la ley eterna en cuanto a que ésta es la ley que Dios ha determinado y deseado efectuar y crear. La ley natural es parte de la ley eterna, por la cual los seres humanos de la creación tienen inteligencia y libertad y pueden cooperar libremente en la realización del plan de Dios, solamente cuando uno reflexiona acerca de la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad como "una enseñanza fundada en la ley natural, iluminada y enriquecida por la revelación divina"5, puede uno percibir su gran belleza.

Parte del plan de Dios es que la sexualidad sea un regalo que capacite a la persona humana de modo que ésta pueda ser dadora de vida. El objetivo final del fruto de la sexualidad es la creación de la vida humana, a través de los actos propios del hombre y de la mujer dentro del matrimonio. Estas leyes de la naturaleza, ordenadas por Dios, dictan la existencia una complementariedad física y psicológica entre el hombre y la mujer, que está ordenada hacia la exclusividad dentro del matrimonio, donde el hombre y la mujer se dan apoyo mutuamente, y hallan la culminación de su gloria en la procreación.

La Congregación para la Doctrina de la Fe dejó claro que: "aunque la inclinación homosexual de la persona no es pecado, es más o menos una fuerte tendencia dirigida hacia algo que es un mal intrínsecamente perverso y por lo tanto, dicha inclinación, por sí misma deberá ser vista como un desorden objetivo".

 La orientación homosexual viola la armonía natural de la persona en relación al propósito apropiado de su sexualidad e inclina a la persona hacia "actos que son contrarios a la ley natural". .
: "Si seguimos el modelo de Cristo Jesús al actuar, nos veremos movidos a compartir Su compasión y comprensión, al mismo tiempo que nos mantendremos firmes en nuestra obediencia a las enseñanzas de la Iglesia a pesar de las presiones que quieren llevarnos a lo contrario... al hacer esto, estamos aceptando al hombre o a la mujer homosexual como un miembro de la Iglesia y de la sociedad.

Estamos llamando y ayudando a la persona a la misma virtud de la castidad a la cual estamos animando a las personas casadas o solteras de nuestro rebaño. Estamos dándole el lugar que les pertenece en la Iglesia. Nos negamos a relegarlos a ellos a una categoría "separada pero igual", que en definitiva, les niega su dignidad humana básica cristiana.

Sin embargo, la revelación también nos muestra que el desorden, tanto moral como físico, entró en el mundo por medio del pecado original La unidad original del hombre y de la mujer, y su habilidad original de ser un don perfecto el uno para el otro, cooperando con la obra de la creación, ha sido manchada por el pecado.

El desorden causado por el pecado original afecta el don de la sexualidad de muchas maneras, especialmente introduciendo la lujuria en el mundo.

El uso desordenado de las facultades sexuales fuera de su propósito ordenado por Dios, y la inclinación de actuar de manera contraria a la naturaleza, es el resultado del pecado original.

• A crear asociaciones con otras familias e instituciones, para cumplir adecuada y esmeradamente su misión.


• A proteger a los menores, mediante instituciones y leyes apropiadas, contra los medicamentos perjudiciales, la pornografía, el alcoholismo, etc.

Autores:
-María Micaela Loro Galán
-Elizabeth Ríos Fernándes
-Andrea Lorena Yzaga Seclen